miércoles, 6 de junio de 2012

Es fácil acostumbrarse a lo bueno.

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

1 comentario:

  1. Porque son esas pequeñas cosas las que le hacen grande.. :)
    Precioso.
    Sigue así y mucho ánimo!
    Besos desde:
    http://www.sicatorcevidasondosgatos.blogspot.com.es/

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