jueves, 23 de julio de 2015

Idas y venidas.

No sé cómo es posible sentirme tan mal y tan bien a la vez. Es una mezcla muy grande y muy extraña de setimientos. Tengo tantas cosas pensadas (y por pensar) que no sé ni por donde empezar. Empezaré con la cabeza. Sobre la cabeza tengo un sombrero nuevo. Sí, me he comprado un sombrero muy grande, muy negro y muy cantoso. 
Lo que me ha pasado con el sombrero creo que es algo que yo creo que merece la pena contar, porque es una simple y real metáfora de algo que me sucede constantemente. 

Quería un sombrero. No sé por qué. Está claro que no es lo mismo llevar por la calle un sombrero que podría funcionar perfectamente como barca, que unos zapatos o yo que sé qué.
No es lo mismo. Y no era capaz de decidirme a comprarme uno por varios motivos. ¿Me lo voy a poner lo suficiente como para comprarme uno? ¿Me mirará raro la gente por la calle? ¿Me dará vergüenza ponérmelo? ¿Qué pensará la gente? 
Cada vez que entraba a una tienda y veía uno me lo ponía y me miraba al espejo. 

Estoy estupenda, voy a comprármelo. Pero. ¿Me lo voy a poner lo suficiente como para comprarme uno? ¿Me mirará raro la gente por la calle? ¿Me dará vergüenza ponérmelo? ¿Qué pensará la gente?
Y los volvía a dejar en su sitio. Después de pensar y tontear bastante con ellos un día me decidí y me autoconvencí. 

Patricia, 10€ te lo gastas en cualquier cosa, ¿qué son 10€ en la vida? Si lo quieres, cógetelo. 

Autoconvencida me puse a buscar uno que me gustase, y claro, cómo no, basta que lo busque para que no encuentre. En fin, al final encontré (y no precisamente uno para hacerlo fácil. Bueno, a lo mejor soy yo que lo hago todo muy difícil) Llegué a probarme como 4 y no sabía cual llevarme.

 Joder, que alguien me enseñe a decidir por-fa-vor. ¿Qué más da uno que otro? ¡Simplemente coge uno y ya está!

Lo cogí y ahora sólo puedo pensar en por qué no me lo compraría antes. Qué feliz con mi sombrero, virgen santa. Me lo pienso poner cuando me apetezca. 

Moraleja. Si desde un principio no me hubiese importado lo que puedan pensar los demás, hubiera empezado a ser feliz con mi sombrero mucho antes. Sólo una cosa más respecto al tema sombrero, este es el primero que me compro, pero no el último. 

Parece una tontería padre, pero no sabéis el cambio de pensamiento que supone esto para mí. 

¿Por qué hablo en plural si ni siquiera sé si me lee más de una persona? ¿Si ni siquiera sé si alguien me lee? Bueno, qué importa. 

He pensado en que quiero cambiar muchas cosas en mí. 
He decidido que  todo lo que me proponga lo voy a empezar. 
Y que todo lo que empiece lo voy a terminar. 
No quiero dejar cosas a medias en el tintero. Por eso, todo lo que sienta lo voy a escribir. Tengo frío, en Irlanda hace un frío de cojones. 
Bueno, a ver, supongo que tendré que empezar a seleccionar mejor lo que escribir. Porque tengo que empezar a seleccionar lo que quiero para mí en mi vida. Porque ahora mismo no sé seleccionar, como creo que ya he demostrado a lo largo del post. 

Anyway, estoy triste porque estoy sola, pero estoy feliz porque estoy pasando más tiempo conmigo. No voy a pasar ni un minuto más tratando de agradar a nadie, porque he descubierto que me siento mejor cuando me agrado a mí misma. 

Escribo una vez cada lustro. ¿No quieres perdértelo?