jueves, 29 de septiembre de 2011

Nadie dijo que fuera fácil.

No puedo darte más, te regalo millones de sonrisas, miles de miradas, centenas de caricias, decenas de besos, incluso mi corazón, es más, mi corazón te lo regalo constantemente, y ni eso ha sido suficiente; es que, ni aún que quisiera, podría darte más... Es lo que tiene dejar que alguien condicione tu vida, tus actos, tus pensamientos.
Supongo que soy de esas personas que da consejos pero no se los aplica a si misma. Si ahora mismo tuviera que darme alguno, sería: No dejes que nadie sea todo para ti, porque el día que se vaya, no te quedará nada.

Es una pena que ya sea demasiado tarde para consejos. Ahora solo me queda cerrar los puños con fuerza y aguantar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribo una vez cada lustro. ¿No quieres perdértelo?