sábado, 21 de octubre de 2017

Hoy es sábado de recuperación.

Me estoy mordiendo las uñas para intentar canalizar el deseo que siento por hacer algo, aun cuando sé que no debería. No me las estoy mordiendo literal, eh, que me ha costado mucho dejármelas tan bonitas.
Sé que no debo porque no es lo correcto. No puedo forzar a alguien a hacer algo que no quiere hacer, aunque sea algo tan inocente y necesario como una conversación.
Ya me ha dejado claro que su generosidad es mínima y que prefiere evitar una confrontación a poder desatar el nudo de alguien.
Soy una chica curiosa. Muy curiosa. Hasta que no obtengo una respuesta para cada pregunta que me hago no me quedo tranquila. Si una de mis preguntas se queda en el aire, yo sé que esa pregunta está ahí. Está. Lo sé. Lo noto. Puedo seguir y fingir que no está, pero sí.
No sé por qué, no sé por qué no puedo superar y asumir que hay preguntas que no están hechas para ser respondidas.
Y ya está, solo quería decir eso. No puedo forzar algo solo para callar una voz que no para de chillar por qué.


There’s sand stuck in my bed, memories in my head,
Love, I’ve been trying to let this whole thing go...

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