viernes, 7 de octubre de 2011

Allá cada uno con su conciencia.

La mejor virtud de una persona no debería ser lo guapa, lista, simpática, amable o generosa que es, sino el saber reírse de si misma; el saber reírse ante las peores situaciones y afrontarlas con una sonrisa. Pero no una sonrisa de esas falsas, no. Me refiero a una de esas que te salen del alma, que son imposibles de ocultar, que enseñas la dentadura al completo, se te achinan los ojos y, lo quieras o no, te sale una pequeña carcajada que acompaña ese momento de felicidad extrema. Sí... Hay tan poca gente así... Pocas personas, muy pocas. La verdad aún dudo que dicho humano exista. Y si lo hay, suerte que tiene.
Me gustaría ser así, ser menos llorona, echarle un par de cojones a la vida... Estoy cansada de escuchar ''Es lo que hay'' o ''Cada uno es como es''. Yo creo que si nos conformásemos con lo que somos, seríamos unos completos ineptos, personajes planos. Para mí, todo humano es un personaje redondo que tiene que ir mejorando a lo largo de su vida, porque nadie nace siendo perfecto, ni muere como tal. Y bueno, al fin y al cabo, la muerte nos iguala a todos.

2 comentarios:

  1. Nietzsche decía que la capacidad intelectual de una persona se medía por el grado de humor que era capaz de usar y soportar, o algo así, me parece ;P (una cita a medias, gran comienzo jejej)

    Sobre el conformismo, de acuerdo...hasta cierto punto. Es cierto que hay personas que intentan mejorar cada día enfrentarse animosamente a la vida con una entereza que merece todos los elogios. Pero también hay un inconformismo quejica que hace poco o nada y que a veces se permite mentirse a sí mismo que, personalmente, me saca de mis casillas.

    Un abrazo :)

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  2. Bueno, eso a gusto del consumidor.. :)

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